De gripes, malos hábitos y mala gestión

La epidemia gripal viene todos los años. No falla ninguno… pero cada año es noticia. Siempre por lo mismo: saturación de servicios, urgencias colapsadas, retrasos en atención primaria. Mismos problemas año tras año que no somos capaces de solucionar… ¿qué estamos haciendo mal?.

 

Anualmente nos visita nuestro virus de la influenza. Un virus con altas tasas de mutación que cada año se “disfraza” para que sea más difícil atacarle. Cada año vacunamos a gran parte de la población susceptible de complicaciones con las cepas que han generado la epidemia anterios con la esperanza que la mutación anual sea menor y que la protección de la vacuna sea alta.

Todos los años lo mismo. Campaña de vacunación en octubre/noviembre y campaña de asistencia  en diciembre/enero. Pero … ¿es suficiente?.

Parece que no. Parece que las personas encargadas de gestionar los servicios de asistencia públicos descansan tranquilos pensando que con una campaña de prevención vacunal y una asistencia que sabemos que va a ser masiva y que va a ser soportada por los trabajadores (que aguantan todo) está todo solucionado.

Campaña de vacunación.

La campaña de vacunación se realiza en atención primaria de salud. Está bastante bien organizada y se repite anualemente. Con pequeños cambios de las indicaciones de vacunación pero generalmente afectando a mayores de 65 años y menores con enfermedades crónicas que se pueden agravar por la coexistencia de la gripe. Hay bastante libertad para que un médico de atención primaria pueda decidir que un paciente concreto pueda ser vacundo de la gripe.

Las tasas de vacunación son mejorables alcanzando a algo más del 50% de los mayores de 65 años y existe  discrepancia sobre la utilidad de esta vacuna.

 

Campaña de asistencia.

La campaña de asistencia se centra en una serie de mensajes a la población:

  1. Si enferma no vaya al médico. No es necesario. Un poco de parecetamol y líquidos  (esto último de eficacia no demostrada) es suficiente. Pero lo que nuestros gestores no recuerdan es que para justificar la ausencia laboral (una gripe de verdad con fiebre alta y cama requiere algunos días de reposo) es necesaria la baja laboral que en nuestro sistema es emitida por un médico del servicio público de salud (aunque hay otros modelos en paises de nuestro entorno que no generan una consulta médica).
  2. Si tiene que ir al médico no vaya a las urgencias hospitalarias. La mayoría van a los Centros de Salud (ya se sabe lo de la baja laboral o el justificante), Realmente quienes van a las urgencias hospitalarias son:
    1. Pacientes que no pueden ir a su centro de salud o tienen demosra en el mismo. Una solución sería que si el paciente no se encuentra en una situación grave remitirlo directamente a otro nivel asistencial que está funcionante a cualquier hora (urgencias de atención primaria o extrahospitalria).
    2. Pero realmente el caso que genera trabajo en las urgencias del hospital es aquel enfermo que está esperando cama (luego, si espera cama tiene criterios de ingreso y por lo tanto su visita a la urgencia hospitalaria está justificada). Si espera cama que no hay, se acumula en los pasillos de la urgencia sobrecargando unas plantillas que no están dimensionadas para atender un volumen tan grande de pacientes.

Es decir todos los años pasa lo mismo:

  1. Camas disponibles insuficientes para los ingresos derivados de la gripe.
  2. Acúmulo de pacientes en pasillos sobrecargando las urgencias hospitalarias.
  3. Plantillas insuficientes en las urgencias.

¿Acaso no se tienen cifras de visitas a urgencias por días en los diferentes hspitales?, ¿caso no se codifican los ingresos nuales por gripe?, ¿acaso no se pueden hacer modelos predictivos que puedan dar una idea de los recursos (camas y profesionales) necesarios para dar cobertura a las necesidades?.

 

Pues sí se puede hacer. ¿Por qué no se hace?….. posiblemente porque ese dinero se invierte en hacer una app inútil que nos diga qué centro de salud tiene menos demora en la atención urgente.