De médicos y doctores

Cuando terminé la carrera tenía muy claro que aún no había llegado el momento de hacer el doctorado.

Posiblemente en la Autónoma de Madrid por aquellos momentos la orientación era el MIR (como creo que aún sigue siendo en la mayoría de las universidades) y, sinceramente, estaba un poco cansado de la universidad y quería actividad clínica.

Durante la residencia algunos de mis compañeros decidieron comenzar los cursos de doctorado. Personalmente opté por disfrutar de mi residencia. Fueron años felices en los que ganaba (por fín) suficiente dinero comoo para lograr una independencia familiar total y quería aprovechar el tiempo en el aprendizaje de mi especialidad. Decidí en aquellos años que haría el doctorado cuando tuviera un proyecto de investigación que me llenara de manera plena y no tener que sumarme a un proyecto de investigación en curso existente en un departamento o servicio ya fuera en la universidad o en un hospital o centro de salud.

Después llegó de forma progresiva mi interés por las herramientas digitales. Fueron años de autoaprendizaje, de cursos y de colaboraciones muy fructíferas.

En el año 2000 tuve la oportunidad de colaborar de manera tangencial con el departamento de telemedicina de la Escuela Superior de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid y me convencieron para intentar doctorarme. Me inscribí a los cursos de doctorado con la idea de colaborar en alguno de los proyectos que tenían en marcha y, aunque fui doctorando (estaba inscrito en los cursos) solamente duré una clase. Fue realmente duro estar en  un aula durante 4 horas intentando comprender algo que el resto de alumnos ya había dado en la carrera (teleco). Cuatro pizarras llenas de integrales con la transformada de Fourier y cuatro horas interminables donde el resto de personas del aula asentía con la cabeza, fueron suficientes como para darme cuenta que las 54.599 pesetas de la época invertidas en el pago de mis créditos del doctorado iban a caer en saco roto… como así fue.

Prueba de que fui doctorando durante unas pocas horas

A partir del año 2000 tuve contacto con otros sanitarios interesados en salud digital (vista desde la perspectiva del sanitario y no desde la del ingeniero). Contactos en redes, aprendizaje no reglado, algún curso sobre herramientas y un curso en la UNED de Community Manager fueron el detonante para impulsar en mi sociedad científica un grupo de trabajo de lo que entonces denominábamos Nuevas Tecnologías en Salud.

Años de aprender mucho, de conocer a grandes personas y estar metido en numerosos proyectos tanto personales como liderados por grandes amigos y poco a poco, a través de la salud digital fue introduciéndome en la universidad de nuevo:

  1. Curso de Verano sobre eSaud en la Universidad Rey Juan Carlos (2016).
  2. Profesor en la Facultad de Fisioterapia de la Universidad Francisco de Vitoria en la asignatura de Metodología de la Investigación ocupándome de herramientas para la búsqueda y gestión de la información sanitaria (2011-2018).
  3. Profesor del Master Universitario en Gestión y Planificación para Directivos de la Salud de la Universidad Europea dando la parte de redes sociales y gestión de la salud (desde 2016).
  4. Profesor del Master en Enfermería Digital y Master en Salud Digital de Salusplay con título propio de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (desde 2018).

De manera paralela han aparecido una serie de aconteciientos en los últimos años:

  1. Necesidad personal de participar de manera activa en un proyecto de investigación en Salud Digital.
  2. Aparición de la propuesta del Grupo de Tabaquismo de la SoMaMFyC al Grupo de Nuevas Tecnologías para desarrollo de una herramienta digital para la deshabituación del tabaco y su culminación en el proyecto DejaloBot.
  3. La necesidad personal sentida de que ha llegado el momento de un compromiso personal con el doctorado gracias a los ánimos del Dr. Eduardo Olano (mi futuro director de tesis) y mi relación actual con la Universidad Rey Juan Carlos de la que soy Profesor Honorífico que me ha llevado a tomar la decisión de que, aún en complicados momentos para esta institución, sea la universidad en la que acabo de hacer mi prematrícula al doctorado. Además allí tengo un antíguo profesor de mi carrera (Dr. Angel Gil) y una gran compañera y amiga (Dra. Isabel del Cura).

Aún no soy doctorando (en los tiempo que corren hay que ser muy cauto con las palabras de las titulaciones) pero os informo que hoy mismo he hecho mi prematrícula al doctorado en la URJC y estoy a la espera de la resolución para mi matrícula.

Espero que pronto los pacientes me podrán llamar “doctor” identificando realmente mi titulación académica