Ego surfing

La búsqueda de nuestro “yo digital” en buscadores (lease Google) es el primer paso para analizar nuestra presencia en Internet. Los sanitarios disponemos de numerosas herramientas extras que podemos utilizar para mejorarla. En esta entrada veremos cómo podemos hacerlo.

 

El anonimato digital no existe en el momento actual. Además de nuestra presencia en bases de datos que no podemos controlar pero que disponen de grandes medidas de seguridad (referentes a nuestras cuentas bancarias, fiscalidad, relaciones con nuestro municipio, comunidad o estado…) estamos presentes en numerosas bases de datos y redes sociales donde se nos ha incluído por nuestra actividad profesional. Si aprobamos una oposición, el registro en nuestro colegio profesional, sociedad científica, publicaciones en revistas, presentaciones en congresos… dejan una huella de nuestra presencia.

 

“El anonimato digital no existe”

 

Si estamos en redes sociales somos nosotros quienes estamos dando información (personal y/o profesional) sobre nuestras actividades… u otras personas que comparten tiempo o actividades con nosotros pueden subir información donde se nos menciona.

He hecho un experimento. He hecho una búsqueda con el nombre de mi padre (81 años y ajeno al mundo Internet). Antes de jubilarse mi padre tenía una pequeña empresa. Aún existen datos en la red donde aparece su nombre, varias direcciones (todas ellas correctas) y varios números de teléfono (algunos de ellos ya no disponibles pero que en su momento fueron correctos). Fue incluído en su momento en directorios de empresas y aún (16 años tras su jubilación) mantiene una presencia en la red de la que es ajeno y no ha contribuido en su construcción.

Una vez que somos conscientes de la imposibilida de ser anónimos … ¿qué podemos hacer?

 

“Si no quieres que que te presenten o hablen por tí, habla y preséntate tú”

 

En esto consiste cultivar nuestra presencia. Tener las riendas de lo que queda registrado de nosotros en la red. Hay registros sobre los que no podemos tener control (o su control es más complejo). Cada vez que navegamos en Internet vamos dejando un rastro en las páginas que visitamos, nuestras compras en tiendas virtuales, nuestras consultas sobre viajes u ocio… Esto va configurando un perfil sobre el que tensmos poco control.

Pero nuestro perfil profesional o el registro de nuestras actividades sí puede ser manejado por nosotros mismos.

 

Google

Lo primero que tenemos que hacer es descubrir nuestro punto de partida… ¿qué hay ahoraa mismo publicado sobre mí en la red?. La mejor forma de hacerlo es teclear nuestro nombre y apellidos en el buscador de Google.

De los resultados podemos buscar en varias pestañas:

  1. Todo: Hace referencia a páginas web donde nos encontramos. Google beneficia a la Redes sociales y blogs (si tenemos blogs activos). En mi caso las dos primeras referencias son el Blog de Nuevas Tecnologías de la SoMaMFyC y este blog. En tercera y cuarta posición aparecen mis perfiles en las redes sociales donde más me muevo: LinkedIn y Twitter y en quinto lugar aparece un reportaje en el que participé en la edición digital de la revista Hola.
  2. Imágenes: Las primers imágenes son mías y son las que he elegido en mis perfiles profesionales. Cuidado con las imágenes ya que aquí pueden aparecer imágenes de nuestra vida privada donde nos hayan etiquetado y que no queramos que se nos relacione con ellas.
  3. Noticias: En caso que aparezcamos en medios de comunicación.
  4. Vídeos: Interesante si tenemos vídeos (ya sean de producción propia o que nos hayan grabado en intervenciones o congresos).

 

“Lo que no quieras que aparezca no lo publiques”

 

Esta es la clave… si no quieres que aparezca algo sobre tí:

  1. No lo publiques.
  2. Que no lo publiquen otros.

Y sobre todo vigila de forma continuada tu presencia en la red. Para ello hay una herramienta importante que nos proporciona Google que son las alertas. Si creas una alerta con tu nombre, recibirás un correo electrónico cada vez que aparezca un nuevo registro en esta búsqueda y así no tendrás que estar haciendo “ego surfing” de forma continuada.

Los trabajadores sanitarios disponemos de redes muy interesantes en las que podemos estar presentes, además de las redes sociales generales. Por desgracia no están muy beneficiads por Google, por lo que su registro no aparece en los primeros puestos de la búsqueda.

Las estas redes se relacionan con actividad científica e investigadora y nos permiten estar en redes y comunidades de investagadores, compartir nuestra producción científica y entrar en contacto con investigadores o grupos de investigación que compartan intereses con nosotros. Además, si las mantenemos actualizadas, son un estupendo recurso para poder imprimir un “curriculum de emergencia”.

Estas redes sociales son:

Google Académico

Podemos crearnos un perfil en Google Académico donde se irán añadiendo los registros que se vayan incorporando en este buscador de los que seamos autores. Los podemos organizar por veces que hayan sido citados y por orden cronológico (fecha de publicación). Nos ofrece el número de veces que ha sido citado cada uno de nuestros artículos, el total de citas, el índice h y el índice i10 (índices bibliométrico que dan una idea de la calidad de las publicaciones)

ResearchGate

Se trata de una red social de investigadores donde podemos ir incluyendo nuestra producción científica (artículos en revistas científicas, libros, presentaciiones a congresos, póster o conferencias) subiendo archivos originales para poder compartirlos con la comunidad (cuidado con los derechos de autor) y organizando nuestra actividad en línes de investigación o temas.

Podemos solicitar la opinión de otros expertos, participar en la resolución de dudas dentro de la comunidad y tener acceso al número de veces que se ha accedido a nuestro artículo y las veces que ha sido citado y el índice h. Además nos ofrece una valoración propia de esta red (RGScore) que mide el número de publicciones que hemos subido, nuestra participación en la comunidad (preguntas y respuesta) y número de seguidores.

 

Orcid

Orcid es una plataforma abierto, sin ánimo de lucro, comunitario, que ofrece un sistema para crear y mantener un registro único de investigadores y un método claro para vincular las actividades de investigación con los resultados publicados. Esto surge de la variabilidad con la que nos identificamos (o nos identifican) las diferentes publicaciones.

Esta viariabilidad puede tener múltiples orígenes:

  1. Orden de nombres y apellidos. Hay revistas en las que se nos identifica siguiendo el orden nombre-apellidos y otras en las que se utilizan los apellidos seguidos de las iniciales del nombre.
  2. Las tildes en nombre o apellidos u otros signos de grafía (como apóstrofes o diéresis) pueden llevar a confusión o a generar errores de identificación en algunas bases de datos
  3. ¿Uno o dos apellidos?. Culturalmente en el mundo de influencia hispana nos identificamos con dos apellidos, mientras que en el mundo anglosajón solamente con uno. Hay veces que el segundo apellido está codificado como nombre en alguna revista.
  4. Posibilidad de existencia de varios investigadores que compartan una misma identificación en la combinación de su apellido y la inicial de su nombre. Ocurre con apellidos más comunes.
  5. Erratas en la identificación de forma que no se compute un artículo a un autor determinado.

El Registro ORCID está disponible de forma gratuita para las personas, quienes pueden obtener un identificador ORCID (alfanumérico donde se identifica de manera inequívoca nuestra producción científica),nos ofrece otro identificadores como Scopus, gestionar nuestro registro de actividades y buscar a otros investigadores en el registro.

 

Mendeley

Mendeley ha evolucionado de un gestor bibliográfico hacia una red social de investigadores, Nos identifica a través de otro identificador denominado Scopus (similar al ORCIDID y con las mismas ventajas) y nos permite crear un perfil profesional incorporando nuestras publicaciones, ofreciéndonos índices bibliométricos y localizando a otros investigadores.