Uso de herramientas de comunicación digital por parte de profesionales y pacientes

Muchos sanitarios que somos partidarios del uso de tecnologías de la comunicación para relacionarnos con los pacientes y que estamos de acuerdo y promovemos la figura del “paciente experto” tenemos un dilema en el uso de tecnologías relacionadas con Internet. Por un lado somos conocedores de sus beneficios como herramientas para adquirir conocimientos y habilidades, compartir experiencias, evitar consultas de contenido poco útil con una mayor eficiencia del sistema sanitario o generar herramientas de autocontrol por parte del paciente. Por otro lado existen algunos inconvenientes como el hecho de la existencia de información no contrastada, falsa o manipulada por intereses que se extiende por la red y que genera un falso conocimiento que a veces tiene más impacto que el conocimiento científico.

Existen tres riesgos de la información sanitaria  encontrada en la red:

  1. Información desactualizada. Es importante poner la fecha en todas nuestras aportaciones a la red ya que el conocimiento científico evoluciona. Verdades hace unos años o décadas son falsedades en el momento actual y por ello encontrar una aseveración científica tiene que estar acompañada de la fecha de publicación de la misma.
  2. Información que minusvalora o incluso apoya una enfermedad o un hábito saludable. Las campañas y movimientos antivacunas o el apoyo de la anorexia o el suicidio amparándose en la libertad individual están teniendo un eco muy importante en redes sociales con acceso a esta información por parte de adolescentes o jóvenes.
  3. Datos falsos sin aval científico apoyados bien en creencias mágicas o en intereses comerciales ajenos a la salud.

Lo ideal será llegar a un equilibrio.

En este equilibrio debemos colaborar profesionales sanitarios y pacientes y propongo un decálogo para cada uno de ellos.

En general, tanto para pacientes como para profesionales:

  •  No te fíes demasiado de aquellas páginas que abusan de la publicidad.
  • También se puede dar la situación de que te quieran vender algo específico específico. Cada vez hay más recursos publicitarios disfrazados de ciencia donde se quiere dar salida a un aparato, un fármaco, una sustancia no farmacológica o un curso o formaciones específicos. Cuidado porque hay veces que es complicado distinguirlos.
  • Bibliografía y enlaces externos. Todo artículo con rigor tiene que contar o con bibliografía referenciada.
  • Cuidado con las verdades absolutas o con remedios milagrosos.
  • Cuidado con las fuentes. La mayoría de los bulos llegan y se difunden por redes sociales. Especialmente Whatsapp, Facebook, Instagram y YouTube en la actualidad. En caso de duda pregunta o busca en fuentes fiables. Antes de asumr que una afirmación es una verdad, compruébalo.
  • Cuidado con frases que explican conspiraciones. “Lo que las farmaceuticas no quieren que sepamos”, “El remedio milenario escondido”, “La solución a través de una medicina exótica”… suelen esconder mentiras.