Para viajeros. Consejos para tener unas vacaciones placenteras minimizando los riesgos en salud.

Somos capaces de planear un viaje de vacaciones con meses de antelación. Miramos por Internet vuelos, alojamientos, sitios turísticos que visitar, restaurantes… ¿pero buscamos algo sobre salud?. En esta entrada pretendo recopilar una serie de consejos de salud para viajeros. No van a ser consejos de qué hacer o qué no hacer, sino una serie de consejos generales y recursos oficiales que pueden ser de gran ayuda para planificar nuestro viaje.

Cada vez es más sencillo viajar (y más barato) por lo que destinos exóticos solo accesibles para unos pocos privilegiados, se han hecho asequibles (con más o menos esfuerzo) para una mayor cantidad de población.

En el año 2015 se estimó que había unos 11.000 aviones volando cada minuto y en el año 2014 unos 11.000 vuelos diarios (superando ese año 37,4 millones de vuelos). Podemos observar una imagen de en tiempo real del tráfico aéreo a través de la web FlightRadar24. Posiblemente estos datos se hayn quedado ya obsoletos.

Existen muchas causas pero entre ellas podemos destacar que los viajes son más baratos (vuelos baratos, alojamientos baratos, destinos con ganancia en el cambio de divisas, facilidad a través de Internet de acceso a información y reservas) y que viajar se ha convertido en parte importante de nuestro ocio, sobre todo a largos destinos donde podemos entrar en contacto con culturas muy diferentes a las nuestras.

Cada vez hacemos viajes menos organizados, más “viajes aventura” donde nos ocupamos de la gestión de nuestros alojamientos, transportes y tiempos de estancia en cada ciudad o lugar adaptando nuestro viaje a nnuestros gustos y necesidades. Internet nos ha dado grandes ventajas ya que actualmente podemos hacer reservas de transportes en lugares muy lejanos, contactar con alojamientos locales de forma directa o hacer reservas de entradas de espectáculos o monmentos directamente desde nuestra casa.

Pensamos casi todo de nuestro viaje, pero pocas veces pensamos en la posibilidad de que pase algo que nos pueda fastidiar nuestras vacaciones.

Pensemos un poco en nuestra salud (o falta de la misma) o en un posible accidente o eventualidad que podamos tener y seamos precavidos a este respecto. Las personas que tienen alguna enfermedad crónica que se pueda agravar en ciertas circunstancias relacionadas con el destino o con el propio viaje lo tienen muy en cuenta pero quienes no tenemos una enfermedad crónica nos pensamos que la salud es un bien del que vamos a disfrutar para siempre.

Además viajar por cuenta propia tiene sus limitaciones que en ocasiones son difíciles de medir desde la distancia y está expuesto a algunos riesgos en destino que debemos preveer.

  1.  Normas generales:
    (dependiendo del destino y teniendo en cuenta la variabilidad de higiene alimentaria y potabilización de aguas entre países)

    1. Evitar consumo de agua no embotellada. Cuidado que en algunos países venden agua “embotellada de grifo” por lo que hay que cerciorarse siempre que el precinto de la botella está correctamente cerrado.
    2. Evitar en lo posible alimentos crudos y frutas peladas. Cuidado con ensaladas.
    3. Cuidado con los hielos, granizados y helados.
    4. Llevar siempre repelente de insectos (con DEET superior al 40-45%) para rociar cuerpo y ropa. No estaría de más llevar una mosquitera en caso de viajes a zonas de selva en los que podamos pasar una noche en ese destino.
    5. En determinadas zonas (selva) y horas (caída de la tarde y amanecer), procurar ir con manga larga y pantalones largos.

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  2. Seguro de asistencia sanitaria: Es fundamental si viajamos por nuestra cuenta y hay que preguntarlo en caso de viajes organizados por si existe una póliza que cubra a todos los viajeros. Para seguros de pérdida de vuelos o deterioro o pérdida de equipajes personalmente lo que hago es sacar todos los billetes con una tarjeta de crédito que tiene asociado estas eventualidades. Otra cosa es la asistencia sanitaria en destino:

    1. Si se trata de viajes dentro de la Unión Europea existe la posibilidad de sacar la tarjeta sanitaria europea que nos ofrece cobertura en el espacio económico europeo y Suiza.
    2. Si se trata de viajes fuera de la Unión Europea el consejo es llevar un seguro de asistencia sanitaria. Hay que tener en cuenta que algunos colegios profesionales ofrecen a sus colegiados pólizas de asistencia en viajes o que muchas personas están suscritas a multiseguros donde se incluye segur de asistencia a viajes o de repratriación de cadáveres. En caso de duda no estaría mal leer los seguros que disponemos para ver si cubren asistencia sanitaria en viajes, De no ser así exiente múltiples compañías aseguradoras que ofrecen seguros de este tipo por unos precios que suponen u porcentaje muy bajo del coste total del viaje y que podemos contratar a través de internet. Los datos de los precios de los seguros son muy variables dependiendo de la existencia o no de franquicias y del importe total de cobertura en gastos médicos pero oscilas entre aproximadamente 100€ y 300€ para una pareja en un viaje de largo destino.
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  3. Vacunas: Aunque nos olvidamos de ellas hay que recordar que las vacunas salvan vidas y que en algunos destinos estamos expuestos a enfermedades contagiosas contra las cuales nos podemos proteger con una vacunación adecuada. Hay que preveerlo durante la planificación del viaje ya que en muchas de ellas son necesarias más de una dosis y debemos iniciar la inmunización con antelación. Posiblemente sea lo primero a mirar cuando elijamos el destino.

    Las recomendaciones de las vacunas han de ser individualizadas y dependen del tipo de viaje, ruta a seguir, país de destino, época del año y tiempo de estancia. Por todo ello es muy difícil realizar recomendaciones generales. Lo mejor es pedir cita previa con antelación suficiente en los Centros de Vacunación Internacional existentes en todas las Comunidades donde nos orientarán de manera específica dependiendo de las características de nuestro viaje y de nuestro calendario vacunal personal.

    Las vacunas más recomendadas son:

    1. Fiebre Tifoidea.
    2. Hepatitis A y B.
    3. Tétanos.
    4. Meningitis meningocócica.
    5. Otras: encefalitis primero estival, encefalitis japonesa, neumococo, difteria, gripe.
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  4. Profilaxis antimalárica: Hace años la profilaxis antimalárica tenía numerosos efectos secundarios. Actualmente disponemos de antimaláricos bien tolerados por vía oral pero que no deben ser utilizados de forma indiscriminada.

    Por este motivo lo más adecuado es acudir al centro de vacunación internacional más cercano y seguir las recomendaciones específicas dependiendo de las características concretas de nuestro viaje.
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  5. Actividades de riesgo:

    Cada vez somos más los que vamos a realizar actividades deportivas de riesgo (barranquismo, buceo, escalada) a países más lejanos. Hay que tener seguros especiales ya que la cobertura de los seguros de asistencia sanitaria generales no suelen cubrir estas actividades. Hay aseguradoras específicas que nos permiten tener cobertura mundial en caso de accidente durante la realización de estas actividades deportivas. Ver nuestro seguro (tipo de cobertura y zona de efecto) es fundamental antes de planificarlas.