Sobre remedios caseros para las alergias al polen

La primavera ya ha llegado y tras un duro invierno con nieves y lluvias han florecido numerosas plantas en nuestros parques, jardines y campos. Además de la belleza de la flor aparecen (cada vez más) las reacciones alérgicas que desencadena nuestro organismo con pólenes de flores que son arrastrados por el aire durante muchos kilómetros de distancia.

Esta clínica de alergia primaveral es conocida por la mayoría de los pacientes que la sug¡fren, Se llama rinoconjuntivitis alérgica y es una reacción inflamatoria d elas mucosas del ojo y la nariz fundamentalmente. Esto produce enrojecimiento ocular con picor y escozor de ojos, lagrimeo, estornudos y aumento de moco en nariz (como si fuera agua), En algunos casos se puede relacionar con alteraciones en la piel y con asma (al inflamarse los bronquios más pequeños y estrcharse dejando pasar menos cantidad de aire).

El tratamiento es sintomático. Es decir podemos tratar los síntomas producidos. En algunos casos concretos se puede hacer un tratamiento de desensibilización, es decir “reeducar” a nuestro organismo para que no considera al polen que nos produce alergia como un agente peligroso y se defienda de él (las denominadas “vacunas para el polen”) que solo están indicadas en casos muy concretos

Las reacciones que tanto nos molestan (y a veces ponene en peligro nuestra salud) son realmente reacciones exageradas de defensa de nuestro organismo frente a una agresión externa (el polen).

¿Es importante saber a lo que somos alérgicos?. Solo si lo podemos evitar. Es decir, es importante saber si somos alérgicos a un alimento determinado o a un fármaco porque evitando su consumo evitaremos la reacción. Pero ¿a algo que inhalamos?. ¿Qué interés tiene saber si somos alérgicos a las gramíneas o al olivo?, ¿podemos esquivarlos?, ¿podemos distinguir los pólenes o evitar que los que nos dan reacción entren en contacto con nuestro cuerpo?. La respuesta es no. Toda reacción que es una alergia (picor de ojos, goteo nasal, estornudos) producida en primavera que aumenta en la calle, disminuye en espacios cerrados y aparece en épocas de mayor concentración de pólenes… es una alergia al polen

Los pólenes son transportados por el aire. A veces a decenas y decenas de kilómetros, por lo que la única solución eficaz sería no salir de casa durante la época de mayor concentración de pólenes. Como eso no es posible (tenemos que trabajar o ir al colegio, salir a divertirnos…) tendremos que tener un tratamiento para poder hacer una vida lo más normal posible. El tratamiento no depende del tipo de polen al que somos alérgicos, sino que es un tratamiento de los síntomas que aparecen:

  • Picor/escozor de ojos, enrojecimiento y lagrimeo: un colirio antihistamínico.
  • Goteo y congestión nasal: corticoides o antihistamínicos nasales
  • Estornudos, picor de piel: antihistamínico en pastillas.
  • Asma o dificultad respiratoria: inhaladores (corticoides o dilatadores bronquiales).

Por lo tanto para tratar la alergia no es necesario saber a qué tipo de polen tenemos alergia. Todos se tratan igual.

Existen numerosas páginas web, redes sociales, vídeos que nos proporcionan métodos caseros para coombatir la alergia. Ni todos son eficaces y algunos pueden ser peligrosos. Entre los más extendidos están:

  • Uso de mascarillas: Las mascarillas normales no sirven porque dejan pasar a los pólenes. Hay que usar una serie de mascarillas especiales con filtros adecuados para el polen que no dejan pasar y que entren en contacto con nuestra nariz o garganta. Existen varios problemas. Por un lado pueden agobiar un poco sobre todo si no estamos acostumbrados a respirar con una mascarilla puesta, en ese caso tenderemos a quitarla y el polen se puede depositar en la mascara de forma que al volverla a poner respiraremos todo el polen acumulado y podría desencadenar una reacción mayor, Por otro lado tienen una serie de filtros que hay que cambiar de forma regular.
  • Uso de gafas de sol. Evitan parcialmente que entre en contacto el polen con los ojos. Además  nos pueden proteger de la sensación molesta a la exposición a la luz intensa que se produce cuando el ojo está inflamado y evita que nos frotemos los ojos con las manos llenas de polen.
  • Miel. Dicen que la miel puede suavizar la garganta y “atrapar” al polen y que al consumir miel local, con algunas partículas de pólenes desensibilizamos a nuestro cuerpo, es decir haremos que se acostumbre al polen. A parte de la dificultad de encontrar miel local NO HAY ESTUDIOS CIENTIFICOS QUE HAYAN DEMOSTRADO ESTA TEORÍA. Por otro lado no hay que olvidar que los pólenes viajan a través del aire y por lo tanto aunque esta desensibilización fuera real o efectiva no evita alergias a otros pólenes que hayan llegado viajando por el aire. Hay que tener cuidado porque la miel está contraindicada en menores de 2 años y hay algunas personas que tienen alergia a diferentes componentes de la miel (sobre todo a algunas proteínas de la miel y de la saliva de las abejas).
  • Cebolla: Mito español donde los haya que la cebolla calma la tos. Si hacemos una búsqueda en PubMed lo único que hayamos en una artículo escrito por un pediatra español donde nos cuenta este mito de la cebolla sin fundamento científico a nivel clínico aunque parece que puede tener un efecto a nivel bioquímico. Otra fuente más divertida es el vídeo de Marian García dedicado de manera excluva a la cebolla y a la tos. Es posible que cambie nuestro olor corporal y el olor de nuestro dormitorio… pero seguiremos tosiendo… o no. Lo que está claro es que no se puede firmar con rotundidad que la cebolla ni respirada ni en jarabe queita la tos, porque no se ha demostrado (aunque a nivel casero muchas madres y padres digan que tiene efecto en sus hijo, yo como sanitario solo puedo hacer recomendaciones que tengan una base científica, De no ser así no sería médico, sería un chamán).
  • Vahos de mentol o eucalipto: ¿Quien no ha oído hablar de ello?. De un estudio realizado en unos 40 niños con síntomas respiratorios a los que a la mitad se trató con vapores de mentol se deduce: “El mentol no tiene efecto sobre las medidas objetivas del flujo, pero aumenta significativamente la percepción de la permeabilidad nasal”, es decir no mejora objetivamente la medida del flujo de aire aunque puede mejorar la sensación (calma pero no cura).
  • Manzanilla para la irritación de los ojos: Otra constante recomendación con la que hay que tener cuidado. Es cierto que la manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias pero aplicada en los ojos tiene una limitaciones: por un lado el líquido que introducimos en los ojos no es estéril y puede ocasionarnos una conjuntivitis por bacterias, por otro lado pueden existir fibras de la planta que entran en contacto con nuestros ojos (conjuntivitis irritativa) y por último el líquido resultante de la infusión puede contener pólenes que por lo tanto podrían mantener o aumentar una conjuntivitis alérgica. No es recomendable.

Sí sería recomendable:

  • Protección física adecuada: máscarillas con filtros para pólenes con uso adecuado y gafas de sol.
  • Evitar frotarnos los ojos con las manos.
  • Evitar salir a la calle o al campo los días de mayor concentración de pólenes. Sobre todo hacer ejercicio físico al aire libre en esos momentos
  • Filtros en aparatos de aire acondicionado (en casa o en coche) especiales para filtrar polen. Recordar que hay que cambiarlos ya que los filtros no duran siempre.
  • Duchas para eliminar el polen que queda pegado a la piel.
  • Evitar tender la ropa al aire libre en primavera de las personas alérgicas ya que numerosas partículas de polen quedan adheridas a la misma.
  • Rociar con agua el interior de la casa. El agua hace que las partículas de polen dejen de estar en suspensión y se dificulta que sean inhaladas.
  • Mientras no haya estudios de remedios naturales concluyentes deberemos seguir con lo que ha demostrado que puede controlar los síntomas: la medicación