Un día malo… o cómo nos podría ayudar la tecnología a hacer mejor nuestro trabajo

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Hoy ha sido uno de esos días malos profesionalmente. No es que haya habido mucha consulta, sino que he tenido la sensación que cualquier persona podría haber hecho mi trabajo.

Hoy en vez de dedicarme a atender pacientes, diagnosticar, tratar, prevenir, educar en salud o asistir  a mis pacientes encamados en sus domicilios…. me he llenado de papeles, la mayoría inducidos por otros compañeros que no saben (o no quieren) hacer su trabajo… y eso cabrea. Me he preguntado de qué manera la tecnología podría ayudarnos a mejorar estos circuitos aberrantes de papeles en los que nos enterramos (o nos entierran otros) impidiéndonos hacer nuestro trabajo real.

 

La figura del Médico de Familia no es bien entendida por nuestros compañeros y compañeras del segundo y tercer nivel asistencial. Hoy reconozco que he llegado a un punto de contención máxima delante de un paciente cuando leo en un informe de un traumatólogo “el paciente acudirá a su MAP para ser derivado a la consulta de reumatología”. Esto ha ocurrido después de: inducción de varias prescripciones antibióticas discutibles desde el servicio de urgencias, un par de tratamientos inducidos desde varias consultas del segundo nivel de muy escasa utilidad terapéutica, una baja laboral derivada desde salud mental, dos o tres asistencias que deberían haber sido solucionadas directamente en consulta de enfermería sin que la asistencia de un médico tenga ningún impacto sobre el paciente y el límite de mi paciencia ha sido esta derivación inducida.

Se llena la boca de nuestros gestores con la Humanización… a lo mejor humanizar es no tener al paciente/usuario/ciudadano dando vueltas por diferentes consultas del sistema sanitario, consumiento recursos y sin solución de sus problemas. Posiblemente humanicemos la asistencia sanitaria si cada profesional asume de verdad el tratamiento y seguimiento del paciente y esto conlleva intentar solucionar con el menor de los esfuerzos la mayor parte de los problemas.

Que un paciente tenga que ir a la consulta de su médico un lunes por la mañana (posiblemente faltando o retrasando su entrada laboral) para que se haga una receta existiendo un sistema de receta electrónica es una ineficiencia absoluta de un sistema que no está en sus mejores momentos, que tiene la capacidad técnica de solucionarlo y que genera una sobrecarga al usuario del sistema (pagador contribuyente del mismo) y al propio sistema generando consultas innecesarias en otro nivel asistencial. Lo mismo digo para iniciar una baja laboral, o generar una interconsulta cuando un profesional del segundo nivel se siente incapaz de continuar el seguimiento (además indicando a qué otro profesional le tenemos que derivar).

Me han molestado varias cosas de mi compañera traumatóloga que me ha mandado esa nota manuscrita con indicaciones precisas:

  • Lo de MAP. Si yo soy MAP a tí te llamaré, a partir de ahora, MAE (Médico de Atención Especializada) o MASN (Médico de Atención de Segundo Nivel).
  • Gracias compañera MAE/MASN por decirme que tengo que hacer. Aunque tu número de colegiada me indica que tienes bastante menos experiencia profesional que yo (a no ser que procedas de otra provincia y te hayas colegiado en Madrid hace poco con una vasta experiencia profesional en otras provincias) te agradezco enormemente que digas a un humilde Médico de Familia las pautas que debemos seguir (que haríamos sin estos MAEs o MASNs sabios que nos guían en los saberes de la medicina).
  • Gracias compañera MAE/MASN por hacer perder a un ciudadanos (que mantiene igual que tú y que yo el sistema en el que trabajamos con sus contribuciones a través de sus impuestos) una jornada laboral para recoger un papel que tú misma podrías haber hecho en tu consulta. En el tiempo que has invertido en escribirme unas magníficas palabras podrías haber cumplimentado un parte de interconsulta (solo dos clics) y habrías conseguido varias cosas:
    • Hacer que un humilde Médico de Familia no hubiera tenido un estímulo catecolinérgico masivo en pocos segundos.
    • Hacer que un trabajador hubiera cumplido una jornada laboral completa haciendo lo que todos los trabajadores tenemos que hacer: trabajar en nuestro horario laboral y no ir a la caza de un papel.
    • Hacer que un hueco de mi consulta se hubiera dedicado a lo que se tiene que dedicar: ver pacientes que requieren de mis servicios como profesional médico y no como mecanógrafo.

Menos mal que gracias a la endogamia médica tengo relación con muchos compañeros y compañeras de grandes especialidades (los cuales no son para mí MAEs ni MASNs ya que yo para ellos no soy MAP) y que son conscientes de la valía de mi trabajo y mi tiempo.

Hoy he pensado colgar la bata y dedicarme a otra cosa… pero después de reflexionar, creo que quien debía plantearse eso eres tú. Si en tus escasos años profesionales están tan “quemada” que ya eres incapaz de tener empatía con tus paciente y con tus compañeros y generar todas estas ineficiencias en el sistema en el que trabajas, creo que te debería replantear (dicho con todo el cariño del mundo) si de verdad esta es tu vocción profesional. Porque un traumatólogo no solo opera, también atiende personas, y si eres incapaz de asumirlo, lo siento compañera, pero tú no eres médico.

Una vez vomitado todo mi enfado he pensado cómo la tecnología podría ayudar asolucionar algunos de los problemas. No voy a proponer grandes avances, pero sí avances eficientes para los que hace falta voluntad política (política de verdad, de la buena).

  1. Parte del tratamiento del paciente es, tal y como está planteado nuestro sistema sanitario, cumplimentar la receta d ela medicación o la prescripción de reposo (IT) en caso de incapacidad para realizar el trabajo habitual bajo las coberturas de nuestro sistema de Seguridad Social. ¿Por qué se hace a medias y en varias partes?. Con el módulo de sistema de receta electrónica ya no hay escusas para su implantación general en todos los niveles asistenciales. Cada médico que haga una prescripción que asuma la responsabilidad de la misma (porque hay que recordar que la responsabilidad de la prescripción es de quien la firma, no de quien la indica). Lo mismo para un parte de baja (aunque la continuidad de la prescripción de IT se pueda seguir realizando en atención primaria por un seguimiento del paciente) o para descansos maternales y otros tipos de permisos regulados.
  2. Informes, informes e informes. Parece que desde un ayuntamiento, una piscina pública, una aseguradora de vida, un banco y hasta una comunidad de vecino se creen con el derecho de pedir informes médicos. Cuidado si decidimos hacerlo qué ponemos, para no vulnerar la LGPD ni minusvalorar nuestra profesión. Normalmente he aprendido a decir que ese NO es mi trabajo y si alguien me solicita un informe, que lo haga por escrito (normalmente eso es suficiente para que no vengan).
  3. “Si tu médico te hace un parte de baja te puedo sellar la prórroga del paro que se te ha pasado”. Esa ilegalidad la cometen trabajadores públicos como nosotros siempre verbalmente (ya que son conscientes de la ilegalidad) y nos inducen a cometer falsedad en documento público (delito). Nunca hago tal cosa, y le digo al paciente que se lo haré cuando me solicite por escrito la persona que le ha atendido en el INEM me lo solicite por escrito (a ver si tienen valor para hacerlo).
  4. El sistema de cita por medios on line está bastante desarrollado tanto en atención primaria como en otros niveles asistenciales siempre y cuando la derivación sea desde primaria. Hay que reconocer que la mayoría de los servicios públicos de salud disponen de aplicaciones soportadas en múltiples plataformas que facilitan al ciudadano el acceso a las consultas. Esta forma de acceso es cada vez más utilizada (no dispongo de datos pero cada vez en mi hoja de crga de consulta hay más citas a través de este sistema) y creo que ha sido uno de los logos tecnológicos de los últimos años.
  5. En cambio los sistemas de comunicación entre niveles asistenciales son una asignatura pendiente del sistema. tener visores o accesos a las historias clínicas de los pacientes bidireccionales entre niveles no soluciona el problema ya que podemos ver, pero no integrar datos (algo es algo, pero se necesita más). Nos vendieron los visores, al menos en mi centro, como una integración de la historia clínica…. Nada más lejos. No hay integración, solamente un sistema para poder ver informes, No quiero leer, quiero que los datos se compartan. Técnicamente es complejo pero posible y es una demanda que hago desde este blog; no solo como profesional de la saldu, sino como ciudadano, quiero que todos mis datos de salud estén integrados (historia clínica única) y además que sean accesibles por mí (al menos los resultados de pruebas complementarias e informes definitivos), Algo tan sencillo como poder enviar una imagen de una lesión cutánea al dermatólogo, un registro electrocardiográfico digital al cardiólogo, una imagen de retinografía al oftalmólogo o una ecografía realizada en atención primaria al ólogo correspondiente es técnicamente posible, pero práctimente cercano a la ciencia ficción. Pero paradójicamente tenemos electrocardiógrafos digitales con conexión Bluetooth y wi-fi (¿para qué?), dermatoscopios y teléfonos móviles que pueden sacar grandes imágenes de lesiones cutáneas (estas nos sirven solo para las sesiones en el centro de salud, algo es algo), retinógrafos en algunos centros (reliquias de programas pilotos que se quedaron en pilotos). Lo de los ecógrafos personalmente lo agradezco, aunque es una nueva fuente de duda profesional sobre nuestra capacitación en otros niveles (parece que los únicos ólogos incapaces de aprender a hacer ecografía somos los familiógos  y que los demás lo tienen de serie).

La historia clínica única y la comunicación entre niveles están en un único paquete de medidas. ¿Os imagináis que cada ciudadano tuviera una historia a la que todos los profesionales sanitarios involucrados en su asistencia pudiéramos introducir variables?. Simplemente podría hacer/recibir un comentario de cualquier otro profesional, subir un archivo de imagen, valorar en el tiempo las variaciones de cualquier variable independientemente del lugar donde hayan sido registradas…. Esta misma herramienta básica, que se llama historia clínica digital, es la mejor herramienta de comunicación que hemos tenido, tenemos y tendremos los sanitarios. Luchemos por una histori clínica digital única… y un poco de buena voluntada por parte de todos los que intervengamos en ella ya que la tecnología, por sí sola, no va a hacer que la calidad de nuestro trabajo sea mejor.