Adiós whatsapp, adiós

Desde hace una semana he desinstalado la aplicación Whatsapp de mi teléfono móvil. No vivo más desinformado y creo que estoy un poco más feliz.

Hace una semana y por tema exclusivamente personal decidí desinstalar whatsapp de mi teléfono movil. Se trataba de un grito íntimo, pero potente, al vacío que pensaba iba a tener escasa transcendencia en mi vida ya que, en ese momento, la idea era reinstalarlo al cabo de unas pocas horas.

Pero pasó el fin de semana y… no pasó nada, salvo que miraba mi móvil con la espera de tener mensajes que leer… y no había mensajes.

Durante esta semana no he dejado de hacer nada que tuviera planeado, no he tenido problemas para comunicarme en caso de necesitar decirle algo a alguien…. No he tenido sensación de desprenderme de una herrmienta fundamental de comunicación. A partir del miércoles las miradas al teléfono para “ver si había mensajes pendientes de leer” eran mucho menores y hoy viernes ya casi inexistentes.

Por ello me he dado cuenta de varias cosas:

  1. Personalmente tenía a Whatsapp sobrevalorado.
  2. No he sentido déficits de comunicación sin su presencia.
  3. He utilizado otras herramientas de comunicación (posiblemente algún correo electrónico más, algún viejuno SMS e incluso un par de llamadas de teléfono de voz por un aparato que se llama teléfono, pero al que hablamos poco).
  4. Algunos de mis contactos han descubierto otras plataformas de mensajería tan (o más) interesantes que whatsapp y que sí he mantenido instaladas en mi terminal.

El miércoles o el jueves iba a reinstalar la aplicación pero de repente leo esta noticia, presente en todos los medios…. y la verdad es que se me  han quitado las ganas de reinstalarlo.