Sobre lo que parece o consideramos “gratis”

En estos últimos meses he tenido una serie de experiencias con lo que es o consideramos “gratis” porque no nos cuesta desembolso de dinero directamente desde nuestros bolsillos.

Pero nada es gratis. O bien lo pagamos de otra forma en vez de con dinero o bien alguien lo paga para que lo disfrutemos nosotros.

Pues así es. Rara es la semana que trabajando en un servicio sanitario público tengo que oir lindezas por parte de algunos pacientes del estilo que como ellos me pagan yo tengo la obligación de cumplir sus indicaciones (que como casi nunca están de acuerdo con la evidencia científica actual se quedan razonablemente sin cumplir con gran satisfacción por mi parte por haber hecho lo mejor posible mi trabajo y sintiendo mucho la frustración por incumplimiento de expectativas) o que parece que pago yo las medicinas con mi dinero por la tendencia personal a no medicalizar. En esto último tienen parte de razón porque yo, como contribuyente pago una parte proporcional de esa prescripción (y ellos también). Nada es gratis aunque no se pague directamente por acto sanitario dentro del servicio público de salud y el pago en farmacia por parte del usuario final sea de los más bajos de Europa con grandes subvenciones por parte del estado.

Hace unos meses, desde #FFPaciente hicimos uno interesante curso para formar en habilidades digitales a asociaciones de pacientes pequeñas que normalmente carecen de grandes recursos y demandan una formación a este respecto. Recogiendo esta necesidad desde la asociación #FFPaciente nos pusimos en contacto con el Colegio de Enfermería de Madrid y con la Universidad Europea. El curso fue “gratis” para los usuarios finales pero el coste del mismo (difusión, ponentes, gestión del curso, titulaciones, evaluación del curso) fue elevado y no fue realmente “gratis” aunque los alumnos no tuvieran que pagar. Resultado final: se trata de un curso realizado por los docentes en varias ocasiones, bien estructurado, con contenidos que se adecuan a los conocimientos previos de los alumnos… al final se cubrieron la mitad de las plazas ofertadas, aunque el número de personas apuntadas superaba el número de plazas teóricas, es decir, más de la mitad de los alumnos se apuntaron y no asistieron… total, era “gratis”.

Estamos acostumbrados a lo “gratis” en lo 2.0. Es decir servicios que recibimos sin pagar nada a cambio. Hoy en día no concebiríamos un sistema de buscador, correo electrónico, almacenaje en la nube, red social o servicios que consideramos “básicos” en Internet que fueran de pago, Estos servicios que recibimos sin pagar nada a cambio no los recibimos gratis ya que pagamos con la información que damos. Es decir nuestros correos electrónicos pueden ser “analizados” en su contenido, nuestras conversaciones son menos privadas de lo que pensamos, nuestras imágenes sirven para alimentar con Big Data inteligencias artificiales de reconocimiento facial (viva el selfi) y nuestros datos privados que volcamos en redes sociales sirven para que recibamos “fake news” dependiendo de nuestro perfil (ideológico, religioso, sexual) para manipular nuestro voto en elecciones…. ¿es esto gratis?.

 

Evidentemente hay una diferencia entre los “gratis” presencial y organizado por instituciones de lo “gratis” virtual organizado por grandes empresas. En el primer caso hay rostros y personas detrás de cada evento que intentan organizar con ilusión y entusiasmo una actividad (curso, encuentro, taller) con unos objetivos determinados. A través del grupo de Whatsapp (ya lo he reinstalado después de 4 semanas sin él) de FFPaciente me cuentan que hay una actividad con psicólogas para un grupo concreto de pacientes crónicos donde la intervención psicológica inicial es muy importante…. y solo han acudido unos pocos: era “gratis”.

 

No considero que cobrar sea la solución porque siempre hay el riesgo de que alguien no pueda acudir limitado por el pago, aunque sea escaso, puede ser limitante para algunas personas, pero lo que es cierto es que parece que lo que no nos cuesta directamente parece que nos cuesta menos trabajo faltar, total, “es gratis”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.