Vivir en el país más saludable del mundo

Tras un lunes de consulta llena llego a casa y al leer la prensa descubro este artículo del periódico El País: “España es el país más saludable del mundo, según un índice internacional“. Debió ser el agotamiento… pero saqué fuerzas para leer y poder así disfrutar del cansancio de ser un profesional de la salud del país más sano y poder apenarme de mis colegas que trabajan en países más insanos (modo ironía “on”).

 

Bloomberg es una empresa multinacional de servicios e información financiera y que se está interesando en el negocio de la salud, sobre todo en aspectos demográficos que pueden influir en tomas de decisión de inversiones económica.

Por eso ha desarrollado un índice que evalúa lo “saludable” que es un país teniendo en cuenta la esperanza de vida, los servicios sanitarios, la dieta, los hábitos saludables de la población y la disminución de las enfermedades prevenibles.

Esperanza de vida

Ya fue noticia hace unos meses que España es, según un estudio de la Universidad de Washington (Seattle, EE UU), el cuarto país del mundo (195 países evaluados) con la esperanza de vida más alta con una edad promedio de vida de 82,9 años. Pero  lo más interesante es que la expectativa es que esta esperanza vaya siendo mayor hasta llegar a los 85,8 y situarse en el país con mayor esperanza de vida (adelatando a Japón, Suiza y Saingapur que actualmete se encuentran por delante de nosotros).

 

Dieta

Lo que nos queda de dieta mediterránea con el consumo de fruta, verdura, frutos secos y nuestro aceite de oliva en crudo es uno de los aspectos saludables que contribuyen a esta esperanza de vida por la demostración de que se trata de una dieta saludable que previene enfermedades neuro-cardiovasculares de alta morbimortalidad. El cambio progresivo de hábitos dietéticos y la incorporación de alimentos procesados puede ser un riesgo.  El hecho de vivir en un país mediterráneo, no nos confiere de forma automática una dieta mediterránea, aunque sí es cierto que nuestra cultura culinaria es muy fuerte y dista bastante de que se pierda aunque el ritmo de vida actual nos deje menos tiempo para poder dedicar a la cocina.

 

Actividad física, tabaquismo y obesidad.

Poco a poco la actividad física va siendo una actividad rutinaria en nuestras vidas. No sabemos si se tratará de una “moda” o este cuidado por encontrarnos más activos y saludables (que se va incorporando en todas las edades) se va a quedar en nuestras vidas.

El tabaquismo va disminuyendo en nuestro país. Medidas de prohibición de fumar en lugares públicos están siendo eficaces y de forma progresiva el número de fumadores tiene una tendencia a la baja. La percepción social, independientemente del conocimiento científico, de los efectos nocivos del tabaco va impregnando a la sociedad y cada vez está “peor visto” fumar. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la cifra de fumadores diarios ha bajado entre 2009 y 2014 (del 26,2% al 23% ) y las ventas de cigarrillos han descendido desde el año 2000. Aunque desde el año 2014 ha habido un repunte en el consumo del tabaco,el número de fumadores desciende al 22% de la población según la Encuesta Nacional de Salud 2017 del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Aunque la obesidad es un problema de salud pública en la actualidad y hemos superado a cifras existentes en países de nuestro entorno no llegamos aún a las cifras alarmantes de países como EE.UU. Llama la atención que en un país como el nuestro donde la dieta es más saludable y poco a poco se va incorportando una cultura de ejercicio físico mantengamos estas cifras de obesidad. Posiblemente sean necesarias más campañas de educación y de promoción de ejercicio físico.

 

Factores ambientales.

Este estudio sobre esperanza de vida tiene también en cuenta factores ambientales (no sabemos el peso que se da a cada uno de ellos) en relación a la salubridad del agua, condiciones de habitabilidad de la vivienda, alcantarillado y manejo de aguas negras y accesibilidad al sistema sanitario.

Uno de los grandes tesoros de este país, no suficientemente valorado por la población, como el acceso a un sistema de salud de alta caldiad y gran eficiencia es una de las claves de este apartado

 

 

Las causas de muerte en España en 2016 fueron la cardiopatía isquémica, el alzhéimer, el cáncer de pulmón, el accidente cerebrovascular, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer de colon y recto, el cáncer de mama, el suicidio, otras enfermedades cardiovasculares e infecciones respiratorias inferiores. Se espera que para 2040 sean por este orden: el alzhéimer, la cardiopatía isquémica, el cáncer de pulmón, la EPOC, el cáncer de colon y recto, el accidente cerebrovascular, la enfermedad renal crónica, otras enfermedades cardiovasculares, el cáncer de páncreas y la diabetes.